Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán utilizó el bombardero en picado Stuka como una extensión de la artillería. A partir de 1939, con la campaña de Polonia, el Stuka realizó bombardeos de precisión milimétrica antes de que las unidades de artillería se desplegaran. El G-1 "Tank Buster" fue la última versión del avión y desempeñó un papel importante en el Frente Oriental contra los tanques rusos. A principios de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Luftwaffe controlaba los cielos, el Stuka se utilizó con gran éxito. El ensordecedor chillido de sus sirenas infundía miedo en las tropas enemigas. Sin embargo, el Stuka era lento y ligero en armamento, por lo que, a medida que avanzaba la guerra, estas debilidades lo hicieron menos efectivo.
Política de cookies
Este sitio web utiliza cookies para garantizar que obtenga la mejor experiencia en nuestro sitio web.
Leer Privacidad